Lo que nos dicen las llamadas de auxilio de las mujeres

NO TODO ES POR LA CUARENTENA:

LO QUE NOS DICEN LAS LLAMADAS
DE AUXILIO DE LAS MUJERES

Gina Jiménez (@GinaRivers90) y Mariana Orozco (@MarOrozca)

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Es probable que el aumento sin precedentes en llamadas de violencia familiar, que está ocurriendo desde febrero, tenga otras razones además del confinamiento

Puede que ahora sea difícil recordarlo, pero al inicio de 2020 el tema de género ocupó la agenda pública por varias semanas,  especialmente en la Ciudad de México. Empezamos el año con dos sucesos atroces; el feminicidio de Ingrid Escamilla el 9 de Febrero, y el de Fátima algunos días después. Ambos sucesos no hicieron más que recordarnos el largo camino que aún tenemos que recorrer para proteger a mujeres y niñas de la violencia que se ejerce en su contra.

Mientras algunas de nosotras nos indignamos por la negligencia del DIF en el caso de Fátima y por la insensibilidad de los peritos que filtraron fotos de Ingrid a la prensa, algo más estaba sucediendo. En febrero de este año, las operadoras de Locatel fueron testigo de un aumento sin precedentes en el número de llamadas por violencia familiar que recibían. Febrero de 2020 es el febrero con más llamadas por violencia familiar desde que tenemos registro, pero esto no acaba ahí. El resto de los meses del año también se han posicionado como los que tienen más llamadas de este tipo en los últimos tres años. El aumento empezó en febrero, antes de que iniciara el confinamiento por la pandemia, y llegó a su pico en marzo cuando ya había comenzado. Las llamadas por violencia familiar se han mantenido al tope desde entonces, pero ¿qué puede haber detrás de este incremento? ¿Quiénes son las mujeres que piden ayuda?

Aumento sin precedentes

En febrero de 2020, el servicio de la Ciudad de México, “Línea Mujer” recibió 1390 llamadas relacionadas con temas de violencia familiar. Este número representa prácticamente el doble de las llamadas que se recibieron por este tema en febrero de 2019.  El siguiente mes, en marzo de 2020, tuvimos el pico de llamadas que llegó a 1901 llamadas, más del doble de marzo de 2019 y mayor a cualquier otro mes desde noviembre de 2016.

Ya algunas personas han explorado y hablado de este aumento, y de cómo puede estar relacionado con el confinamiento; las mujeres corren más riesgo dentro de su casa que los hombres. Para algunos grupos de edad, es incluso más probable ser asesinada dentro de su vivienda que fuera de ella. No obstante, el aumento sin precedentes en las llamadas empezó antes del inicio de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 23 de marzo de 2020.

Mujeres jóvenes en febrero y marzo

Es interesante que si dividimos las llamadas por violencia familiar en tres etapas: todo 2019, el momento en el que empezó el incremento (del primero de febrero al 23 de marzo de 2020) y la temporada de confinamiento, veremos que el estado civil, por ejemplo, varía un poco según la temporada. El porcentaje de mujeres que llamaron por violencia familiar que eran solteras aumentó ligeramente durante febrero y marzo y disminuyó después de iniciada la cuarentena, cuando el porcentaje de mujeres casadas volvió a subir.

Asimismo, si vemos la tasa de llamadas según la edad de las mujeres, veremos que las llamadas de mujeres de menos de 40 años llegaron a su pico en marzo y después disminuyeron un poco, mientras que las mujeres de 40 a 49 años y de 60 a 69 años llegaron a su pico en abril, cuando ya estábamos en plena cuarentena. Las mujeres de 10 a 19 años, que representan un porcentaje muy pequeño de llamadas, llegaron a su pico en marzo y después se mantuvieron en los mismos niveles que en febrero.

También si vemos cómo se ha movido el porcentaje de mujeres de distintas edades que llaman, veremos que durante febrero y marzo las mujeres que llamaron fueron ligeramente más jóvenes que las que normalmente lo hacen. 

Generalmente, las mujeres con preparatoria y secundaria representan la mayoría de las llamadas por violencia familiar, y esta tendencia se ha acentuado ligeramente con la cuarentena. Si vemos la gráfica de tasas ahora por escolaridad, veremos que los aumentos en febrero y marzo fueron más pronunciados para mujeres con preparatoria y secundaria.  La tasa de mujeres con preparatoria subió 55% de enero a febrero de 2020 y luego 43% de febrero a marzo. La tasa de llamadas de mujeres con secundaria subió 43% de enero a febrero y otro 35% de febrero a marzo.

En cambio, la tasa de llamadas de mujeres con primaria subió sólo 16% de enero a febrero, pero 62% de febrero a marzo. Casi como si, a diferencia de las otras escolaridades, a las mujeres con primaria les hubiera afectado más el confinamiento que lo que sea que estuviera pasando en febrero de este año. La tasa de mujeres con licenciatura aumentó en un 47% de enero a febrero y sólo 16% de febrero a marzo. No obstante, el pico de esta escolaridad fue en mayo de este año, cuando fue casi el doble que en enero, y no en marzo como para el resto de las escolaridades.

Si bien no sabemos a ciencia cierta qué estaba pasando, pareciera que febrero y marzo tuvimos aumentos que venían de mujeres más jóvenes y con mayores niveles de escolaridad, pero desde que inició la cuarentena tenemos un incremento más distribuido entre mujeres de distintas edades y niveles.

La violencia omnipresente en el confinamiento

Si sacamos datos de ocupación, también vemos que no hay mucha diferencia en distintas ocupaciones. Es decir, la proporción de mujeres amas de casa y empleadas que llamaban a las líneas de mujeres por violencia familiar no es muy distinta antes y después de la cuarentena. Esto abona al argumento de que, después de iniciada la cuarentena, la violencia afecta tanto a mujeres amas de casa cuya pareja probablemente ahora está en casa, hasta a mujeres empleadas que tuvieron que resguardarse a trabajar.

Sobre esto, personal de la organización Alternativas Pacíficas, que atiende mujeres en situación de violencia, comenta:

“Creo que con el confinamiento [los agresores] sí se enojan más, porque el estar en sus casas, tener que estar en sus hogares, con sus esposas o sus hijos, en ocasiones no tener trabajo. Pero como estar ahí, sin hacer nada, sin poder salirse de la casa y alejarse de los problemas domésticos, sí es un factor que influye para la violencia.”

“Tal vez pudiera ser que antes del confinamiento no  percibieran tanto la violencia a como lo perciben hoy en donde tienen que convivir con su esposo o su pareja pues más horas de las que antes lo hacían. Porque antes pues salíamos al trabajo, pasábamos la mayoría del día en la calle, entonces pues realmente los tiempos en que convivían con los agresores, sus parejas o esposos pues realmente es en las noches, las tardes. Pero ahora, tal vez antes no le daban tanta importancia que ahora que sí ya tienen una convivencia pues más prolongada.”

El personal de Alternativas Pacíficas también resalta que las tareas de cuidado, que sabemos que las mujeres desempeñan de manera desproporcionada sin importar edad, escolaridad, ni ocupación; se vuelve un detonador de la violencia en esta época.

“Los agresores prestan mucha atención a esos detallitos, “el niño ya tiró la sopa”, “el niño ya está sucio”, “el niño estaba jugando, por ejemplo, en la tierra”, “ay, el niño no lo has bañado”, “no lo estás cuidando bien”, “tú nunca procuras la familia” y de ahí va aumentando, y se van juntando con reclamos de cosas del pasado, pero en ese momento es como una bolita de nieve que explota”

“Es parte de la dinámica del día, pedirles que acuda a c omer, que le colabore con quehaceres de la casa, pero ellos lo ven como que los están obligando, incluso les dicen: me estás agrediendo, solamente por pedirles ayuda con tareas de la casa”.

“Sí les ha afectado mucho estar encerradas con quienes se vuelven sus agresores ya que tienen más tiempo para poderlas agredir psicológicamente, insultarlas, el ver detalles en la casa que les molestan y reclamarle a las señoras”. 

La carga de trabajo de cuidados la tienen las mujeres, pero los hombres, a través del control y el escudriño de la manera en que ellas llevan a cabo las tareas de cuidados, ejercen violencia psicológica constante sobre ellas, a la cual puede añadirse la violencia física, sobre todo si ellas se rebelan o cuestionan ese control. 

Las llamadas están más distribuidas en la semana que antes

En este mismo sentido, otra cosa que ha cambiado ligeramente desde el inicio del confinamiento es la proporción de llamadas que ocurren en fin de semana. Mientras antes las llamadas por violencia doméstica ocurrían más en el fin de semana que en el resto de la semana, ahora ocurren más llamadas por otras razones.

Esto puede deberse a que, durante el confinamiento, como nos explicaron las coordinadoras de las Puertas Violeta en Nuevo León, la dinámica dentro de los hogares se vuelve muy parecida a la que existe en el fin de semana: los y las hijas no acuden a la escuela y los padres permanecen en el hogar. De acuerdo con una de las coordinadoras de Puerta Violeta:

“Yo sí creo que ahorita en el confinamiento pueden haber más detonantes de la violencia, o excusas, mejor dicho, porque conviven 24 por 7, está el tema de los niños, está el tema del encierro, incluso a lo mejor puede estar el tema del desempleo, de que a muchos los corrieron, está el tema de que no venden la cerveza, y bueno, todo eso tienden a desquitarlo con las señoras.”

1 A finales de abril de 2020 hicimos cuatro entrevistas a profundidad con las coordinadoras de las Puertas Violeta en Nuevo León, quienes conocen de primera mano el fenómeno de la violencia intrafamiliar y hacia la mujer, buscando entender diferencias y similitudes entre las llamadas de ayuda que reciben cotidianamente y las que han estado recibiendo durante el confinamiento por la pandemia.

¿Menos llamadas es igual a menos violencia?

En las entrevistas a mujeres que trabajan en refugios preguntamos qué edades tienen las mujeres que atienden, casi siempre son mayoritariamente adultas jóvenes. Desde luego, después de esa pregunta, lo siguiente es preguntar si entonces creen que las mujeres más adultas no sufren violencia. La respuesta invariablemente es que sí, que el proceso para reconocer, nombrar y denunciar la violencia es complejo, que las mujeres mayores a veces tienen mucho tiempo acostumbradas a ella y que para ellas ese proceso puede ser aún más difícil.

“Sí claro que hay violencia en mujeres mayores de 50 o 60 años. La hay. Pero viene esta cultura de pues así me tocó, me tengo que aguantar. Sí me tocan señoras, no sé, que tienen 30 o 35 años de casadas y les cuesta trabajo divorciarse porque dicen: ay ya para qué, o sea, pues mejor sigo ahí; o de tanto que lo aguanté, pues ya para qué, ya mejor le sigo ahí, tipo así. Sí les cuesta más trabajo cuando son mayores.”

La violencia de género está profundamente impregnada en nuestra cultura y los factores que le permiten a una mujer denunciar son muchos. Hay mucha información incierta sobre las llamadas a Línea Mujeres, pero si de algo podemos estar seguras es de que pocas llamadas no significa necesariamente poca violencia.

Los datos sobre llamadas de violencia familiar deben leerse con cuidado y en este caso revelan que no fueron las mismas mujeres las que llamaron en febrero y marzo a quienes han estado llamando desde el inicio de la cuarentena. Son perfiles distintos y es probable que el aumento se deba a motivos distintos. La abogada que entrevistamos cree, por ejemplo, que el hecho de que en su organización reciban más mujeres adultas jóvenes tiene que ver con un cambio en lo que llama “la cultura del aguante”. Un cambio de mentalidad que posiblemente compartan las mujeres jóvenes que protagonizaron el aumento de las llamadas desde antes del confinamiento por la pandemia.

El aumento que ahora estamos viendo en las llamadas por violencia familiar parece extenderse de manera más uniforme entre distintas mujeres y parece tener más que ver con el contexto del confinamiento. A las autoridades y a la sociedad civil nos toca acompañar y fortalecer este proceso de reconocimiento y denuncia de la violencia, para que en adelante no se limite a las mujeres de cierta edad y con cierta escolaridad. Entender, detectar y prevenir la violencia de género es complejo, sólo mediante el análisis riguroso de la evidencia podremos hacerlo mejor.

Nota metodológica
Todos los scripts para replicar este análisis están en este enlace.

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