
Dimensionando la tragedia:
el exceso de mortalidad
en 11 estados del país

La pregunta de cuántas personas están muriendo por coronavirus en México nos ha perseguido desde que inició la pandemia. La interrogante no es sólo para México, sino para el mundo entero. La falta de pruebas y el desconocimiento sobre el virus hacen casi imposible saber exactamente cuántas vidas nos ha quitado esta enfermedad.
En nuestro país han sido muchos los esfuerzos para intentar poner un número a la tragedia. En parte como resultado de estos, el pasado sábado 25 de julio la Secretaría de Salud anunció que en México hay un exceso de mortalidad de 55% con respecto al año pasado. ¿Qué significa esto? Sencillamente que este año hay 55% más muertes que las que hubo en 2019. Si bien no tenemos certeza de que todas estas muertes -alrededor de 71 mil- fueran de personas contagiadas por COVID-19, sí podemos atribuirle buena parte del aumento a la pandemia. Aún nos queda mucho por conocer sobre cómo este exceso de mortalidad se distribuye en el país. En Data Cívica queremos abonar a esta discusión con este cálculo de exceso de mortalidad para 11 estados de la república.
¿Cuántas actas de defunción se han expedido en 2020 respecto a 2019?
Con todo esto en mente, durante julio de este año enviamos más de 100 solicitudes de información a todos los gobiernos locales del país con un solo objetivo; averiguar cuántas actas de defunción expidieron este año y cuántas expidieron en el mismo periodo el año pasado. De los 32 estados de la República hasta el momento han respondido 11: Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala, Veracruz, y Zacatecas. Colima nos contestó de manera parcial ya que nos proporcionó información sobre las actas de 2020 (hasta el 21 de junio), pero no sobre las actas expedidas en 2019.
Si comparamos las actas expedidas en todos estos estados, excepto Colima, en 2020 con las expedidas en 2019, veremos que en prácticamente todos los estados han expedido más actas de defunción en la primera mitad de 2020 que en la primera mitad de 2019, siendo Oaxaca la única excepción. Esto podría deberse a que en verdad hay menos muertes en Oaxaca que el año pasado, o a que quizá debido a la situación de emergencia los servicios de registro civil se han reducido y existe un retraso en la expedición de dichas actas.
Las diferencias dependen en parte de las muertes que hay habitualmente en el estado y mientras en Chihuahua y Guerrero se expidieron alrededor de 1 mil 200 actas más en junio, en otros estados, como Querétaro o Tlaxcala, la diferencia es de alrededor de 300 actas. Cabe destacar el caso de Chiapas que, según la información que nos compartió la Secretaría General de Gobierno, expidió 7 mil 116 actas este junio contra 2 mil 087 el año pasado. Es otras palabras, el número de actas expedidas en esa entidad fue 3.4 veces más grande en junio de este año respecto al año pasado.

Si vemos las diferencias porcentuales en las actas expedidas este año versus las expedidas en 2019, no sólo tendremos pistas sobre la magnitud de la epidemia, sino de cuando empezó en cada estado. Sólo vemos un incremento significativo durante abril en Chihuahua y Quintana Roo, lo que indica que la pandemia comenzó antes en esos lugares. En el resto de los estados el aumento comienza hasta mayo y en Guerrero sólo lo veremos en junio. Claro, esto también puede tener que ver con la existencia de retrasos en la expedición de actas, algo que por el momento no podemos verificar. Al menos en Guerrero y Tlaxcala, se pueden observar cambios muy abruptos, que pueden relacionarse con lo que se acaba de mencionar.
Hay diferencias porcentuales muy pronunciadas entre este y el año pasado en Chiapas, Chihuahua, Quintana Roo y Tlaxcala, algunas incluso mayores al exceso reportado por salud. En algunos estados, como Chihuahua, Quintana Roo y Tlaxcala veremos un repunte de actas en mayo y una especie de “estabilización” después. A diferencia de Chiapas, Guerrero y Zacatecas donde el repunte se ve en junio de este año.

Exceso de mortalidad contra las tendencias de 2014 a 2018
Si comparamos los datos que nos proporcionaron las entidades con el promedio de los datos de mortalidad general del INEGI entre 2014 y 2018, podremos ver que en mayo y junio de este año prácticamente todos los estados expidieron un número de actas de defunción fuera del rango de lo que expiden normalmente. Oaxaca, Colima (que ya pudimos incluir) y Aguascalientes son las excepciones. Tenemos razones para sospechar que Oaxaca nos dio datos incompletos, dado que su línea de tendencia está muy por debajo de las muertes que ha tenido al menos en los últimos cinco años.
Al comparar con estos años, Chiapas es la entidad con el excedente de mortalidad más pronunciado, seguida de Veracruz, Chihuahua (aunque disminuyó ligeramente en junio), Guerrero y Quintana Roo. Dado que los números de Guerrero antes de la pandemia estaban por debajo de rangos normales, puede que contemos con datos incompletos y es muy probable que los datos que tenemos actualmente estén subestimando el tamaño del exceso de mortalidad.

¿Cómo se comparan las muertes adicionales con las muertes por COVID19?
En la mayoría de los estados, las tendencias de muertes por COVID confirmadas se parecen a las “muertes adicionales” que pudimos calcular con las respuestas de nuestras solicitudes. En estas muertes también se ve una especie de “estabilización” en Chihuahua y Quintana Roo y un exceso de muertes creciente en Chiapas, Guerrero, Querétaro, Aguascalientes y Zacatecas hasta junio de 2020. Si bien las tendencias se parecen y dan a entender que la información es correcta, la diferencia entre las muertes adicionales y las muertes confirmadas es en muchos casos abismal. En Chiapas en junio, por ejemplo, hay sólo 581 muertes covid confirmadas por la Secretaría de Salud, pero 4 mil 956 muertes adicionales, es decir, 8.5 veces más muertes. En el mismo mes en Veracruz hay 929 confirmadas, pero 2 mil 120 según el cálculo de exceso de mortalidad. En mayo en Chihuahua hay 490 muertes COVID confirmadas, pero 1 mil 468 muertes adicionales; casi tres veces más.
A pesar de que Oaxaca ha reconocido alrededor de 500 muertes por COVID, con los datos que tenemos no pudimos detectar un exceso de muertes, lo que abona a nuestra sospecha de que los datos obtenidos por medio de la solicitud de información contienen registros incompletos. En Tlaxcala las muertes por COVID siguen en aumento en junio, aunque, según los datos que nos dieron, el exceso de mortalidad cayó en ese mes, lo que, de nuevo, puede hablarnos de un retraso en los registros. En Colima también vemos una caída que puede deberse al hecho de que no nos proporcionaron datos completos de junio de 2020. En Guerrero no vemos un exceso de mortalidad desde mayo, pero sí una reducción en la “escasez” de muertes comparando con años pasados, lo que también puede deberse en conjunto a la pandemia y a registros atrasados o incompletos.

Si comparamos el número total de muertes adicionales por estado desde que empezó la pandemia con las muertes confirmadas por COVID en cada estado desde que empezó la pandemia, podremos saber saber más o menos cuántas muertes extra hay por cada muerte confirmada de COVID. Chiapas tiene el ratio más alto con 7.6 muertes adicionales por cada muerte COVID, Guerrero tiene el radio más pequeño, pero, como ya comentamos, es posible que esos datos estén incompletos. Le siguen Aguascalientes, Tlaxcala y Quintana Roo que aún siendo los más pequeños, tienen .50, .60 o 1.4 muertes más por cada muerte COVID confirmada.
Asimismo, si calculamos el exceso de muertes por millón de habitantes, veremos que Chiapas tiene el exceso más grande entre estos estados, con 1067 muertes adicionales por cada millón de habitantes, y Aguascalientes el más pequeño, con 77 muertes adicionales por millón de habitantes. El último cálculo de Mario Romero Zavala y Laurianne Despeghel, estimaba un exceso para la Ciudad de México de 2 mil 951 muertes por millón de habitantes. Con los datos que tenemos hasta ahora, Chiapas, el estado con más muertes adicionales, aún estaría lejos de esa cifra . No obstante, según estos datos, la epidemia sigue muy activa en la entidad y habrá que ver cuántas muertes adicionales se observan al final.

La urgencia de los datos
Este texto es un cálculo rápido de exceso de mortalidad que pudimos hacer gracias a respuestas a solicitudes de transparencia y a los datos que el INEGI publica sobre defunciones en México. La falta de datos de calidad que sean publicados de manera oportuna ha llevado a la sociedad civil y a los periodistas a intentar sortear la opacidad gubernamental por otras vías. Además, ha sido gracias a este trabajo que la Secretaría de Salud ha llegado a reconocer el exceso de mortalidad en México, que es una de las cifras más útiles para entender el tamaño de la epidemia.
Hay mucha información incierta en los datos que presentamos. No sabemos si los picos que vemos en algunos estados, como Guerrero o Tlaxcala, se deben a que la epidemia se modificó o a retrasos o errores en la información que nos entregaron. No sabemos hasta qué punto nuestros datos dependen de la capacidad de los estados para expedir actas de defunción, algo que podría explicar en parte los datos incompletos de Oaxaca. Tampoco sabemos qué está sucediendo en los otros 20 estados del país, los que no están aquí ni son la Ciudad de México, donde podría haber un subregistro igual o más grande.
En el contexto actual, es esencial tener una conversación sobre cómo las autoridades que alimentan las estadísticas de mortalidad, que sistematiza el INEGI, pueden eficientar sus procesos para tener mejores datos en menos tiempo. Con los tiempos actuales, sólo podremos tener las cifras más confiables sobre el COVID hasta finales de 2021, cuando el INEGI haga pública la base sobre las muertes registradas en 2020, y cuando ya nada se pueda hacer para disminuir los efectos de la pandemia.
Las consecuencias tanto de salud como económicas que traerá el COVID-19 no se distribuirán de manera homogénea en el país. Es probable que las zonas más marginadas sean las más gravemente afectadas; el gran exceso de mortalidad que vemos en Chiapas puede tener que ver con esto. La información que pedimos es una fuente fundamental para medir el impacto diferenciado del COVID en nuestro país, así como de otros tipos de muertes. Sólo con información confiable y oportuna podremos tomar mejores decisiones y conocer la dimensión de esta tragedia que tantas vidas nos ha costado.
Nota metodológica
Todos los scripts y las bases de datos para replicar este análisis se encuentran aquí.
Todas las respuestas a las solicitudes de información con las que escribimos este blog pueden consultarse aquí.